La Canal


La Canal (0,1 km)

Señalización del topónimo
y QR informativo.
La Canal es el lugar aludido por los vecinos de Ojós para referirse a la zona del pueblo que linda con el Barranco de Ricote, donde se ubica el lavadero público. Debe su nombre al pequeño acueducto por donde discurre la Acequia de Ojós y Villanueva, que permite que el agua salve el anterior barranco para irrigar la mayor parte de la Huerta de Ojós, la localizada en Huerta de Abajo. Además del vigente lavadero (también empleado como zona de baño), en este bello rincón se sitúa un antiguo molino harinero, que era movido por el agua del anterior sistema hidráulico. Su edifico fue adaptado en el pasado siglo para instalar un generador que proporcionaba electricidad a la población de Ojós y una turbina para elevar el agua de la acequia al cercano paraje de La Zorrera, terreno anteriormente regado por el agua del Barranco de Ricote. Acequia, lavadero, molino harinero, generador eléctrico y motor hidráulico constituyen interesantes elementos en un mismo espacio para que el visitante descubra la importancia que ha tenido el aprovechamiento del líquido elemento para el habitante de Ojós a lo largo de la historia. Y es que detrás del diseño y ejecución de la Acequia de Ojós y Villanueva se esconde el origen de este pueblo, como se puede leer líneas de abajo.

Lavadero público de Ojós.
Tras La Canal, la Ruta del Salto de la Novia se introduce en las laberínticas y estrechas callejuelas del pueblo de Ojós. Paseando en dirección sur, podremos deleitarnos con el pasaje de cuidadas plantas de la Calle de San José (sin duda, una de las calles más bonitas que hayamos visto), vía pública que nos conduce a la Plaza de España e Iglesia de San Agustín.

Texto: Jesús Joaquín López Moreno.
Fotografías: Héctor M. Quijada Guillamón.


Acequia de Ojós y Villanueva.
La Acequia de Ojós y Villanueva y el origen del pueblo
La Acequia de Ojós y Villanueva nace en el Azud del Solvente, en el Río Segura, a una distancia de 1,5 km al norte de La Canal, compartiendo toma con la Acequia de Ulea, que transcurre por la margen opuesta (izquierda). Como su nombre indica, el sistema hidráulico sirve para dar vida a las huertas de Ojós y Villanueva del Río Segura. La documentación más antigua que hace referencia a esta acequia es de 1494, cuando se registra el molino harinero de Ojós, que era movido por su agua. En la visita santiaguista a Villanueva de 1511 se ordena la reparación de su cauce, roto por varias zonas tras una avenida, principalmente, en las canales de madera existentes bajo el molino harinero de Ojós, Salto de la Novia y Barranco de las Salinas, especificándose que debían sustituirse por canales de cal y canto. La documentación de finales del periodo mudéjar y principios del periodo morisco refleja un sistema hidráulico similar al que ha llegado a la actualidad, salvo con una excepción: hasta el año 1858, la toma de la Acequia de Ojós y Villanueva era independiente a la de Ulea, estando su azud (presa de derivación) aguas abajo del actual. Tradicionalmente, el espacio hidráulico irrigado por esta acequia ha sido de unas 52,83 ha (472,5 tahúllas): 24,15 ha (216 tahúllas) en la Huerta de Ojós y 28,68 ha (256,5 tahúllas) en la Huerta de Villanueva del Río Segura.

Azud del Solvente (Ojós).
La construcción de este sistema hidráulico encierra el origen del pueblo de Ojós, cuyas primeras casas debieron edificarse en el periodo andalusí, durante los siglos centrales de la Edad Media, para poner en producción su feraz huerta. En la segunda mitad del siglo XI, al-Bakrī, en un texto sobre el río de Tudmīr que, se supone, es transmisión de al-Rāzī (primera mitad del siglo X), narra que el hombre detenía el agua del río a la altura del pueblo de Ricote, lo que induce a pensar que era en el Estrecho del Solvente donde ya se localizaban los dos azudes documentados hasta el año 1858:
"Es un río que encajonan las montañas en un lugar conocido como Ricote (Riqūt), a una distancia de 18 millas de Murcia [unos 33 km], de tal modo que allí el hombre puede detener su curso".
La consolidación de los nuevos poblamientos andalusíes (formados por población de origen oriental y estrechamente ligados a la creación de huertas) queda probada por al-Zuhrī, quien, en torno a 1154, recorrió y describió el curso alto del Río Segura hasta la fuente de El Borbotón de Cieza, a la salida del Cañón de Almadenes. Al finalizar esta descripción, el autor comenta que "desde la fuente, se suceden sin interrupción los lugares habitados, a una y otra margen del río, hasta Murcia, a lo largo de 30 millas [unos 55 km]. También hay 30 millas de Murcia al mar", añadiendo que "de sus dos orillas se extrae agua para riego a lo largo de un recorrido de siete días, hasta su misma desembocadura en el mar".

Pila de la Reina Mora vista desde Ulea.
De haber existido este pueblo a modo de alquería (aldea) en el periodo andalusí, la documentación medieval elude cómo se llamaba. Lo que sí se conoce es que el poblamiento dado en estas latitudes del Valle de Ricote en los siglos XII y XII estaba articulado en torno a la fortaleza, con poblamiento asociado, llamada "hisn al-Sujūr" ("fortaleza de Las Peñas") o "hisn al-Sujayrāt" ("fortaleza de Los Peñascales"). Constituyó el lugar, ubicado en el río de Murcia, donde se sublevó Ibn Hūd al-Mutawakkil ante el poder almohade en 1228, tal como indican al-Himyarī o Ibn Idārī, entre otros autores árabes. La arqueología y la toponimia probarían que ese lugar estuvo en el yacimiento arqueológico Pila de la Reina Mora (Ojós/Ulea). Otro hecho histórico acaecido en esta fortaleza casi un siglo antes lo proporciona Ibn al-Hatīb. Estaba ya consolidado Ibn Mardanīs en Murcia, cuando se sublevó su pariente Yūsuf Ibn Hilāl en Castellón entre 1147 y 1148, llevando la guerra a Valencia y al territorio murciano. Fue por estas latitudes donde el rebelde se apoderó de las fortalezas de "al-Sujayra", "al-Sajra" y "Mūratal-la", aunque esta aventura le duro poco y estos lugares volvieron a poder de Ibn Mardanīs. La fortaleza documentada en los siglos XII y XIII pertenecía al Valle de Ricote andalusí ("wādī Riqūt"), a cuya cabeza estaba el "hisn Riqūt". La ocupación castellana del Reino de Murcia en 1243 y la constitución de la encomienda santiaguista de Ricote en 1285 permitieron la continuación de una población mayoritariamente mudéjar en el Valle de Ricote. A partir de esta fecha, la documentación alude a la fortaleza y poblamiento dado en Pila de la Reina Mora como "Las Peñas de Oxox" (traducción castellana de "al-Sujūr") o simplemente "Oxox". Será en una fecha imprecisa entre los años 1346 y 1382 cuando quede despoblada, trasladándose el topónimo "Oxox" desde el yacimiento arqueológico hacia el lugar donde hoy está el pueblo, donde debió existir una alquería asociada a la huerta irrigada por la Acequia de Ojós y Villanueva. A partir de este hecho, el topónimo "Oxox" eclipsaría el anterior nombre del pequeño poblamiento.

Huerta de Ojós.
La existencia de la alquería andalusí estaría probada por el origen árabe de varios topónimos dados en el espacio irrigado por la Acequia de Ojós y Villanueva. "Asnete" ("al-Sanad" = "La Ladera" o de la tribu beréber Zanāta) era el nombre que aludía a Villanueva del Río Segura en el periodo mudéjar. Como es lógico pensar, este poblamiento, también a modo de alquería, debió surgir durante el periodo andalusí al prolongarse el sistema hidráulico hacia la Huerta de Villanueva. Otro topónimo que demostraría que el actual pueblo de Ojós procede del periodo andalusí es "Galca", nombre que hace alusión a la zona de su huerta entre La Canal y el Río Segura, por detrás del citado edificio del molino harinero. Procede del árabe "galqa", con el significado de "huerto cercado con muros". En la primera mitad del siglo XVIII existía la llamada "Cerca Grande" en este paraje, que aglutinaba varias propiedades. El dato histórico corrobora de manera indiscutible el origen del topónimo árabe, así como que el espacio irrigado de la Huerta de Ojós con su acequia madre procedía del periodo andalusí y que la producción de este espacio agrícola está detrás del surgimiento del pueblo de Ojós. Por el paraje de Galca transitaremos en la parte final de la ruta.

Texto: Jesús Joaquín López Moreno.
Fotografías: Jesús Joaquín López Moreno y Héctor M. Quijada Guillamón.

Siguiente lugar a visitar: Iglesia de San Agustín (0,2 km)

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