Salto de la Novia


Salto de la Novia (1,4 km)

El bello cuadro del Salto de la Novia encierra el primer pasaje de la historia valricotí, ocultando sus piedras momentos de batalla y de leyenda. Aquí se puede apreciar las dos acequias (Ulea y Ojós-Villanueva) que discurren por los enfrentados salientes rocosos para irrigar la huerta que nos envuelve. Si se agudiza la vista, en la margen izquierda de la angostura fluvial se aprecia la muralla que protegía el poblamiento antiguo y altomedieval conocido por las fuentes escritas como «Rikūt» (Ricote), lugar donde sus habitantes derrotaron al ejército omeya en una batalla acontecida el 3 de agosto del año 896. Tal como la narra Ibn Hayyān (988-1076), "les infligieron una espantosa derrota y los empujaron hasta el río, en el que se precipitaron. Mataron a un buen número de infantes, y los otros perecieron ahogados en aquellas aguas" (puede leer todo el relato en líneas abajo). En la primera mitad del siglo X, al-Rāzī también ubica Ricote junto al río, a 18 millas (33 km) de la ciudad de Murcia, correspondiéndose esta distancia, inequívocamente, con el yacimiento arqueológico del Salto de la Novia (Ulea/Ojós). Aquel topónimo, de origen prerromano, estaría en relación con la voz «roca», pudiendo hacer referencia a la gran peña donde se asienta el adyacente yacimiento Pila de la Reina Mora (Ulea/Ojós), punto más elevado y defensivo del referido poblamiento, cuyos antecedentes hay que buscarlos en las primeras sociedades metalúrgicas prehistóricas.

Yacimiento arqueológico del Salto de la Novia o "Rikūt" (Ulea/Ojós).
A finales del siglo X, la población árabo-beréber fundaría el nuevo Ricote, constituyendo un poblamiento plenamente andalusí ligado a su huerta, cuyo origen ha sido fijado por radiocarbono entre los años 989 y 1210 d.C. A mediados del siglo XII, al-Idrīsī menciona la fortaleza de Ricote («hisn Riqūt») en el itinerario fluvial de Murcia a Segura, entre los «husūn» de Molina y Siyāsa, a una distancia de 20 millas (unos 37 km) de la capital, es decir, justo en el Estrecho del Solvente, sobre el que se asienta las ruinas del castillo medieval. Si a esta rica historia, que encierra el origen poblacional de Ricote, añadimos la existencia de una atractiva leyenda, el lugar toma ya importantes alicientes para que sea de obligada visita por el infatigable viajero.

Texto: Jesús Joaquín López Moreno.
Fotografía: Héctor M. Quijada Guillamón.


En otras ocasiones, la novia 
acaba ahogada en el río.
Ilustración de Vicente
Armiñana (1981).
La leyenda del Salto de la Novia
(Extraída de la novela El Salto de la Novia de Rafael López de Haro - 1908).

"(Eduardo) - ¡Qué hermoso es esto!

(Alma) - Es El Salto de la novia – dijo Alma. – Se cuenta una bella tradición. Escucha. Erase que se era en Ricote, una doncella cristiana, bella como las palmas y casta como la flor de los naranjos. Esta perla tenía dueño: un mancebo cristiano con quien se iba á casar. El rey moro de Mula, vió un día á la novia y se prendó de ella. El novio que lo supo, se dispuso á huir llevándosela, temeroso de que el agareno se la robara. Una noche los desposados montaron á caballo y salieron sigilosos del lugar. Cuando llegaban por aquí cerca, después de haber vadeado el río para despistar al enemigo, vieron que éste, con buen golpe de jinetes, les perseguía. Galoparon sus corceles andaluces; los de los moros, de raza más ligera, corrían más. Les alcanzaron; el novio hizo frente á los infieles; lucharon, fué muerto; eran ellos más… La novia entonces castigó á su potro, que emprendió un galope ráudo. El rey moro venía detrás, muy cerca. Cruzaron así estas vegas; los corceles frenéticos saltaban de roca en roca, trepaban por la montaña cual ciervos perseguidos; corrían, corrían… Y llegó á este sitio la doncella. Ya no había más camino; la senda se cortaba bruscamente; delante, el abismo, detrás el moro que llegaba, llegaba… La novia clavó su acicate en el vientre del caballo y el caballo saltó.

(Eduardo) - Y se estrelló.

(Alma) - Ese es el milagro. Saltó al otro lado y partió velocísimo, salvando la heróica virtud de la cristiana. ¿Ves allí enfrente unas huellas redondas en las piedras? Allí puso sus cascos el caballo de la novia".


"Salto de la Novia", del latín "Saltus Novus" ("Nuevo Desfiladero").
Desgraciadamente, la realidad del historiador supera a la leyenda. La primera vez que se documenta el topónimo «Salto de la Novia» lo encontramos en la visita santiaguista de 1498, cuando los visitadores mandaron hacer "vn petril en el Salto la Nouia, en lo peligroso dello, porque no caygan los caminantes por alli". Se aludía el deterioro del angosto paso que discurría por la margen derecha de este estrecho. Sólo hay que analizar el topónimo para intuir que procede del latín "Saltus Novus" y que haría referencia al "Nuevo Desfiladero" tallado en la roca natural durante el periodo romano para abrir este estrecho al camino fluvial de herradura que recorría el Valle de Ricote. En este caso, la toponimia mata a la leyenda creada por los lugareños, quienes adaptaron la voz «Saltus Novus» a un «Salto de la Novia» más afín a una imaginación que ha llegado hasta nuestros días, con distintas versiones, entre los más longevos de Ojós.

Texto: Jesús Joaquín López Moreno.
Fotografía: Héctor M. Quijada Guillamón.


La entrada de Ricote en la historia: la expedición omeya del año 896
La primera referencia escrita que registra ocupación humana en el Valle de Ricote se encuentra en los años del emir ‘Abd Allāh (888-912), dentro del emirato independiente del nuevo califato abbasí (756-929). Este periodo estuvo plagado de protestas de los muladíes (población hispano-goda convertida al Islam), debido a que este sector mayoritario de la población tenía una escasa participación en las nuevas estructuras económicas y sociopolíticas implantadas por los omeyas y dominadas por el elemento árabe y, en algún caso, por el beréber. A finales del siglo IX y principios del siglo X, al-Andalus presenta una situación de anarquía política. En la región de Tudmīr, el muladí Daysam Ibn Ishāq construyó un auténtico estado. Por tal motivo, en el año 896, el emir de al-Andalus envía un ejército contra el territorio dominado por el rebelde muladí. La expedición omeya contra Tudmīr nos la aporta Ibn Hayyān (988-1076) en la tercera parte de su Muqtabis, hecho histórico por el que los habitantes de Ricote, residentes en el yacimiento arqueológico Salto de la Novia/Pila de la Reina Mora, se enfrentaron y vencieron a las tropas omeyas. La traducción que aportamos, la que hace referencia a la acción contra Ricote, es obra de Alfonso Carmona González:

Murallas que protegían el poblado del Salto de la Novia o "Rikūt".
"Avanzó el ejército desde Vélez (Ballis) hacia las distintas fortalezas de Tudmir devastando, a su paso, todos los lugares pertenecientes a los rebeldes. Puso sitio a Māniya (¿Molina?), una de las plazas fuertes (husūn) del criminal Daysam b. Ishāq, a orillas del río Tād.rū, y allí estuvo hasta el mes cristiano de agosto, dedicando varios días a acciones de demolición, tala y quema. El ejército atacó entonces el hisn de Ricote (R.kūt), pero sus habitantes plantaron batalla y opusieron firme resistencia. Las tropas expedicionarias lograron rebasar el primer cinturón (hizām) de murallas y los obligaron a refugiarse en la alcazaba. Pero, cuando los soldados comenzaron a dedicarse al pillaje, y algunos de ellos volvían al campamento con el botín que habían conseguido, los habitantes de la fortaleza aprovecharon la ocasión y se lanzaron contra los asediantes que habían quedado de retén, les infligieron una espantosa derrota y los empujaron hasta el río, en el que se precipitaron. Mataron a un buen número de infantes, y los otros perecieron ahogados en aquellas aguas. Entre ellos, algunos notables, como los dos hijos de ‘Umar Dūn-Nūn as-Santarī y Gāz b. Gazwān at-Talabirī".

Texto: Jesús Joaquín López Moreno.
Fotografía: Pedro López López.


Salto de la Novia (Ojós).
Aspectos geográficos y geológicos del Salto de la Novia
Cuando el Segura, al superar la cubeta de Cieza, se encaja en una falla de importancia regional, denominada “Falla del Valle del Segura”, hace algo más que cambiar de dirección. En efecto, muda su dirección tomando ahora una NO-SE, pero este cambio supone encontrar a su paso una serie de relieves de orientación perpendicular (la predominante en las elevaciones béticas) que va a tener que atravesar. El ímpetu de sus aguas durante miles de años va a ser capaz de crear brechas y desfiladeros por los que pasar. Después se abrirá en meandros y vegas, pero, más pronto que tarde, el río se verá de nuevo comprometido en otro estrecho paso. Y esta secuencia de estrechamientos y ensanchamientos, a intervalos casi regulares, crea una estructura conocida como “Valle en Rosario”. Estructura que tendrá repercusiones en todos los aspectos del asentamiento humano, pero que condicionará de forma especial el desarrollo de las estructuras hidráulicas. Se construirán azudes para la captación de las acequias en las proximidades de estos estrechamientos y canalizaciones excavadas o voladas para salvar las angosturas. Por otro lado, fueron necesarios artefactos (norias y aceñas primero, motores después) para elevar la cota irrigable y poder ampliar la zona de regadío, que, de otra manera, sería extremadamente restringida debido a tan característica orografía.

El Salto de la Novia es el penúltimo de estos pasos estrechos que encuentra el Segura al atravesar el Valle de Ricote. Son visibles las acequias excavadas desde antaño en ambas márgenes. También los pasos humanos, como los del agua, debieron ser tallados en la roca, dando este hecho nombre al paraje: Saltus Novus. Aquí, al pasar la población de Ojós, el Segura se encuentra, cerrándole el paso, estructuras minerales que ya conoce de estrechamientos anteriores. Primero tropieza con las arcillas y yesos rojizos y ocres del antiguo Trías basal, tan abundantes en las cotas bajas del valle. Pero se trata de materiales blandos y poco consistentes que son erosionados fácilmente. Casi es un ensayo ante la nueva barrera pétrea que le aparece en ambas márgenes. Este verdadero obstáculo lo constituyen estratos verticales, muy evidentes, de calizas bioclásticas y conglomerados miocénicos. Su posición discordante con los estratos anteriores supone un hiato estratigráfico de casi 200 Ma y pone de manifiesto la complejidad tectónica de todo este sector. Su formación es mucho más reciente que los yesos anteriores, pero también son mucho más consistentes. Forman un espinazo perpendicular al río que constituye una de las estribaciones de la, ya visible hacia el sur, mole del Cajal, de similar naturaleza. Finalmente, el magnífico paisaje generado, verdadera puerta ciclópea entre alveolos fluviales, es prueba de la victoria milenaria de las dúctiles aguas del río sobre la rigidez de la roca.

Texto: José María Gómez Manuel.
Fotografía: Jesús Joaquín López Moreno.

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